Hoteles en Illinois

El medico salio de la habitacion con el sombrero en la mano. Fuera, en la puerta, Rosalia Leal aguardaba alguna noticia frotandose las manos como para hacerlas entrar en calor.Ha tenido usted suerteel doctor se detuvo frente a ella.¿Como dice?Que ha tenido suerte, señorita Leal. Se trata de un suicidio. Si hubiese sido un asesinato le aseguro que las cosas iban a ser mucho mas desagradables para sus huespedes y para usted misma. Rosalia Leal sonrio sin ganas.Mirandolo desde ese punto de vista, supongo que tiene razon. Pero un suicidio tampoco me parece la mejor de las soluciones. ¿Estan ustedes seguros de que esa muchacha se quito la vida?Me jugaria la mano derecha a que asi es, y la necesito para operar...el medico golpeo con la punta de los dedos el codo de Rosalia Leal en un gesto amistoso y penso entonces que la difunta y la propietaria del hotel debian de ser de la misma edad. No le de mas vueltas, señorita Leal. La chica se suicido.Ojala se equivoquemurmuro.No se preocupe, no le daran la lata. Para el caso, es como si la pobre hubiese expirado de un ataque al corazon. Ahora levantaran el cadaver, le haran a usted algunas preguntas para localizar a los familiares, y en un par de dias la cuestion habra terminado.No se trata de mi ni del hotelRosalia Leal miro al medico con una sombra de reproche en los ojos grises, pensaba en ella, nada mas.No me ira a hablar ahora de la eterna condenacion que aguarda a los suicidas.En absolutola propietaria del hotel volvio a dibujar una sonrisa breve. Eso son cosas de Dios. Pero imagine lo mucho que tiene que sufrir una persona para tomar la determinacion de quitarse la vida. Por eso me dan lastima los que se matan. Por lo que pasaron antes de decidir que no valia la pena seguir viviendo. Quedaron los dos en silencio, el medico con el sombrero en la mano, la mujer jugueteando de forma distraida con un pequeño colgante que pendia de su cuello en una cadenita de oro.¿Sabe que yo misma registre a la muchacha?Rosalia Leal fruncio un poco el ceño. Estaba en recepcion cuando llego por la mañana. Luego volvi a verla cenando en el comedor.¿Hablo con ella?No... bueno, ya sabe, cuatro frases de cortesia. No encontre nada fuera de lo comun... Recuerdo que me llamo la atencion por lo guapa que era. Y tambien me parecio raro que viajase sin compañia.¿A usted?el medico se quito las gafas y las limpio con un retal de fieltro. Tiene gracia. Dirige un hotel con mano de hierro y luego se extraña de que una mujer que debia de tener su edad ande sola por el mundo.Yo no pude elegir, doctor.A lo mejor ella tampoco. La directora del hotel chasqueo la lengua en un gesto parecido al fastidio.Caramba, Hernan, por que lo habra hecho. Pablo Hernan miro a Rosalia Leal.Por amor, señorita. A sus años, y siendo tan guapa, una mujer solo puede querer morirse por culpa de un amor contrariado.Ustedes, los hombres, lo reducen todo a una cosa.No, señorita. Son las mujeres quienes lo hacen. Y luego pasa lo que pasa. En fin, vamos a dejar esas historias para el comisario Fuentes. No tengo la menor intencion de meterme a detective.¿Usted ya ha terminado?pregunto ella.Segun como se mire. Queda la autopsia, pero eso sera mas tarde y en el hospital. No tengo nada mas que hacer aqui.Entonces le acompaño hasta la salida. La habitacion ocupada por Cristina Sanjuan estaba en el primer piso, asi que el doctor y Rosalia Leal no quisieron usar el ascensor del hotel, con su puerta de biselas y el asiento de terciopelo capitonne. Bajaron por la escalera y la propietaria del hotel advirtio entonces que la alfombra empezaba a parecer gastada en una de las esquinas, lleva casi veinte años sin cambiarse, se dijo, hay que ir pensando en una renovacion. Cuando llegaron al vestibulo medio centenar de curiosos habian tomado por asalto el recibidor en demanda de noticias sobre el rumor que circulaba ya por los mentideros de Ribanova: habia aparecido una muchacha muerta en una de las habitaciones del Hotel en Malaga. Al parecer, los alli reunidos estaban ya al corriente de todos los detalles: el nombre de la chica, el numero de habitacion que ocupaba,